domingo, 29 de agosto de 2010

STOP! a la violencia



Virgen Nuestra Señora de Guadalupe
Todos los hispanos te oramos, para que
mediante tu santo oficio y plegaria ante
Dios, logres la paz en nuestro Mexico
querido, cuyo pueblo sufre y llora a sus
hijos que a diario son víctimas de la
violencia indiscriminada.
También recuerda extender tus santas
manos para salvar las vidas de los
mineros del hermano pueblo chileno.

MONTERREY, México—La capital de los negocios de
México se ha visto estremecida por la violencia relacionada
con el narcotráfico, un indicio de que la guerra contra los
poderosos carteles de drogas se está extendiendo más allá
de los campos de batalla más pobres a lo largo de la frontera
con Estados Unidos para llegar a los enclaves más ricos del
país.
El cuerpo de Edelmiro Cavazos, el alcalde del municipio de
Santiago, un suburbio de Monterrey, fue encontrado sin vida
al borde de una carretera. Cavazos había sido secuestrado el
domingo en el último de una ola de ataques contra políticos
en el norte de México.
Su asesinato es parte de una racha de terror para los
residentes de Monterrey que arrancó el fin de semana pasado,
cuando bandas armadas pusieron una decena de bloqueos
en avenidas clave, paralizando el tránsito durante horas. Al
día siguiente, una granada lanzada contra las instalaciones
de la cadena Televisa en Monterrey hirió a varios empleados.
El martes por la noche, hubo más atentados con granadas
contra pequeños negocios en las afueras de la ciudad.
Monterrey es la señal más reciente de los crecientes
problemas en la guerra de México contra el crimen organizado.
Tantas personas han muerto como resultado de la violencia
relacionada al tráfico de drogas que al gobierno le cuesta
llevar la cuenta. La cifra oficial entre diciembre de 2006,
cuando Felipe Calderón asumió la presidencia, y julio de
este año asciende a 28.000 muertos. Calderón incluso llegó
a invitar a los legisladores esta semana para debatir medidas
como la legalización de los estupefacientes, un drástico giro
que pone de manifiesto la impotencia del gobierno a la hora
de combatir la violencia sólo mediante la fuerza bruta.
La atrocidad del conflicto está escalando a lo largo del país.
La aparición de cuerpos mutilados y decapitados se ha
convertido casi en una realidad cotidiana y, a veces, aparecen
colgados de puentes para atemorizar a los transeúntes.
Las cosas no siempre fueron así en Monterrey. Los mexicanos
conocen a esta urbe de dos millones de habitantes como “la
sultana del norte” debido a su enorme riqueza, generada
por empresas nacionales de la envergadura del gigante de
bebidas Femsa S.A.B. de C.V. y de compañías extranjeras
como Whirlpool Corp. y General Electric Co., que tienen una
presencia importante en la ciudad.
La inmersión de Monterrey en la guerra contra el narcotráfico
difiere de lo ocurrido en otros lugares que también sufren
brotes de violencia.
Otra amenaza en Monterrey es el surgimiento de los llamados
narcobloqueos, la táctica que los carteles usaron el fin de
semana pasado para paralizar el tráfico en la ciudad.
Durante un narcobloqueo, los miembros de una banda
del crimen organizado estacionan autobuses y camiones
comerciales en las principales autovías para bloquear el
tráfico durante horas. Según las autoridades, la táctica se usa
a menudo para evitar que la policía y los militares circulen por
la ciudad, aunque también es una potente demostración de
poder.
Las repercusiones se sienten en la vida diaria de esta
ciudad.
Los residentes ahora celebran sus fiestas por la tarde para
que los invitados no tengan que conducir de noche. Se
pronostica que esta temporada menos residentes viajarán a
la Isla del Padre Sur, un popular centro turístico en la costa
de Texas, por temor a pasar por Reynosa, una ciudad donde
han ocurrido cientos de asesinatos.
El Palacio de Hierro, un lujoso centro comercial de Monterrey,
fue asaltado por narcotraficantes hace unas semanas por
tercera vez en lo que va del año.
“Estamos indefensos aquí. ¿A quién llamamos para pedir
ayuda?”, se lamentaba un propietario de un hotel local, quien
prefirió permanecer en el anonimato

AUTOR : REDACCION
FUENTE : EDICION IMPRESA - PAG 6- AGOSTO 2010.

No hay comentarios:

Publicar un comentario